IV Simposio Internacional de Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña

28 al 30 de mayo de 2008

Universidad Federal de Minas Gerais

Belho Horizonte, Brasil

 

 

La Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental.

Reinaldo Funes Monzote

Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre

La Habana

 

La Historia Ambiental se ocupa, para decirlo de forma sintética, “de las interacciones mutuas del género humano con el resto de la naturaleza”. (McNeill, 2003) Se trata de “entender la historia como un proceso de co-evolución entre los humanos y su medio, partiendo del carácter inseparable de los sistemas sociales y ecológicos” (González de Molina y Martínez Alier, 1993). Para este empeño se cuenta con importantes precedentes en el ámbito académico durante siglo XX como la Geografía Humana, la Geografía Histórica, la Ecología Humana o la obra de autores pertenecientes a la conocida Escuela de Anales. 

El movimiento de la Historia Ambiental se centró en sus inicios en temáticas propias de Estados Unidos y Europa, pero en años más recientes académicos de estos países comenzaron a dirigir también su atención a otras regiones. De forma paralela, aumenta el número de investigadores en Asia, Oceanía, África y América Latina que se incorporan a la comunidad de los historiadores ambientales. En comparación con otras corrientes historiográficas de las últimas décadas, puede que la Historia Ambiental sea aún minoritaria. No obstante,  muestra ya avances en su grado de institucionalización e influye en los debates y propuestas que conciernen a la problemática  ambiental.[1]

Existe cierta controversia entre quienes consideran esta forma de mirar al pasado como una nueva disciplina dentro de la profesión y quienes la ven como una nueva forma general Historia que, al ser asumida por los estudiosos del pasado, perdería su sentido como movimiento historiográfico.[2] Más allá de cualquier posicionamiento al respecto, lo importante es que son cada vez más los profesionales que incorporan esta perspectiva a sus trabajos. Una de las características de la Historia Ambiental es que no se desentiende de problemática ambiental actual, incluso a través de la búsqueda de una aplicación práctica, como puede ocurrir a través de la Agro-ecología o la Ecología Política. Como señala Guillermo Castro (2005), la historia puede contribuir en tareas de gran importancia en la formación de la cultura ambiental que permita encarar la crisis en que han desembocado las relaciones de nuestra especie con el mundo natural.

La Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental (SOLCHA) se inserta dentro de ese movimiento, que pretende hacer una historia más inclusiva y menos antropocéntrica, destinada a facilitar el encuentro entre las Ciencias Sociales y las Ciencias Naturales en la ingente tarea de construir un futuro sostenible para la vida de la especie humana y sus acompañantes en nuestro planeta. Los esfuerzos por constituir esta sociedad comenzaron en La Habana en el marco del II Simposio Latinoamericano y Caribeño de Historia Ambiental, en octubre del 2004 y se concretaron en el III Simposio celebrado en la ciudad de Carmona, España, en abril del 2006.

 

  

No obstante, los primeros antecedentes pueden ubicarse en el Simposio de Historia Ambiental Americana celebrado en julio del 2003 en el marco del 51 Congreso Internacional de Americanistas, organizado por el área de Historia Ecológica de la Universidad de Chile, al que asistieron unos 40 historiadores ambientales de diferentes países de América Latina, Estados Unidos, Canadá y España. Por vez primera se reunía un grupo relativamente numeroso de estudiosos del pasado interesados en los enfoques, metodologías y temáticas de la historia ambiental latinoamericana y caribeña. La seriedad y profundidad de los debates, así como la novedad de los objetos de estudio y la comunidad de intereses académicos facilitó el intercambio entre los participantes. El evento sesionó en plenaria durante cuatro días y dejó el convencimiento entre los participantes de la necesidad de dar continuidad a este esfuerzo. En consecuencia, fue fijada la siguiente cita para La Habana, del 25 al 27 de octubre del 2004, en el marco del Coloquio Internacional “José Martí: Por una Cultura de la Naturaleza”.

El II Simposio fue organizado desde Cuba por el Programa de investigación Geohistórica de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, con sede en La Habana,  y contó con apoyó de un Comité organizador externo conformado por asistentes al I Simposio en Chile. A esto se debió en gran medida la amplia divulgación de la convocatoria y la acogida que llegó a tener. A lo largo del proceso iniciado por lo menos con un año de antelación, se interesaron por este Simposio más de 150 colegas de diferentes países de Latinoamérica y el Caribe o que se dedican al estudio de esta región desde Estados Unidos, Canadá y Europa. Finalmente, el encuentro contó con más de 90 participantes, que por países se dividieron en la siguiente forma: México, 32; Estados Unidos 12; Colombia, 11; Cuba, 15; España, 6; Panamá, 5; Brasil, 4; Argentina 3; Costa Rica, 2; Canadá, 2; Chile, 1; Perú, 1; Nicaragua, 1; Italia, 1.

La asistencia de este numeroso grupo de investigadores, fundamentalmente con recursos obtenidos por cuenta propia,, demostró el interés por estrechar los lazos entre los colegas que se encuentran trabajando sobre la historia ambiental de América Latina y el Caribe. Sin este respaldo, las posibilidades de asistencia se habrían visto muy limitadas, en correspondencia con los escasos recursos disponibles por parte de la organización. Es preciso reconocer los apoyos materiales conseguidos a través de PNUMA regional, así como del Grupo de Ecología Política de CLACSO y el III Seminario de Ecología Política, convocado por la Fundación Antonio Núñez Jiménez bajo los auspicios de la Fundación Henrich Böll, COSUDE (Agencia Suiza para el Desarrollo) y  CRIES (Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales), que permitieron cubrir gastos de pasaje y alojamiento de algunos invitados a dicho Seminario para que pudieran asistir también el Simposio.

Se presentaron en el encuentro 77 ponencias. Por razones de tiempo se efectuaron sesiones paralelas los tres días del Simposio, aunque también se reservaron cuatro sesiones en plenaria. Los temas abordados giraron en torno a las siguientes mesas de trabajo: Nuevas historias sobre los bosques en América Latina y el Caribe; políticas ambientales urbanas. Una perspectiva histórica; Agua, agricultura y medioambiente en América Latina y el Caribe; Aplicaciones de la historia ambiental a la conservación y el manejo de la bio-socio-diversidad; Conflictividad ambiental en las sociedades contemporáneas: lógicas, discursos y tipologización de la protesta socio-ambiental en América Latina; historia ambiental de la salud y la medicina; Los agro-ecosistemas de plantaciones para la exportación. Implicaciones ecológicas y socio-económicas; La historia del clima y los desastres sociales por causas naturales en América Latina y el Caribe; Los costos ambientales del desarrollo minero, industrial y energético; desarrollo y/o explotación agrícola en América Latina y el Caribe. Una perspectiva histórica; historias ambientales y culturales de la carne y la ganadería; la historia ambiental como herramienta para la ecología política; Historia ambiental de América Latina y el Caribe: problemas teóricos y metodológicos; Cosmovisiones de la naturaleza y conservación en América Latina.

En la sesión de clausura del II Simposio se conformó un Comité gestor para la creación de la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental (SOLCHA) y se eligió la propuesta hecha por miembros de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, de celebrar el III Simposio en la sede de esta en la ciudad de Carmona. Este encuentro tuvo lugar los días 6, 7 y 8 de abril de 2006, conjuntamente con el Tercer Encuentro Español de Historia Ambiental, bajo el tema central: La Historia Ambiental. Un instrumento para la sustentabilidad. La cita reunió a cerca de 100 estudiosos de América Latina y el Caribe, España, Estados Unidos, Canadá y Europa. Por países la participación como ponentes se comportó de la siguiente forma: España, 25; México, 16; Brasil, 9; Chile, 3; Costa Rica, 2; Colombia; 3; Argentina, 1; Ecuador, 1; Trinidad y Tobago, 1; Puerto Rico, 1; Cuba, 1; Perú, 1; Uruguay, 2; Estados Unidos, 6; Canadá, 2, Austria, 1 e Italia, 1. De esta lista podemos resaltar casos como Trinidad y Tobago, Ecuador y Puerto Rico, que por primera ocasión nos acompañaron en estos simposios de Historia Ambiental de América Latina y del Caribe.

El III Simposio respondió a las expectativas, tanto por la variedad y calidad de las ponencias como por el clima de intercambio académico y de confraternidad en las sesiones de trabajo y en las demás actividades. Las mesas de trabajo fueron las siguientes: Conflictos socio-ambientales y sostenibilidad,  ponencias; Actividades agrarias, y sostenibilidad; Percepciones de la naturaleza en la historia; Manejo de bosques y sustentabilidad; Impactos socioambientales de la urbanización; Aspectos teórico-metodológicos de la historia ambiental; Metabolismo social y sustentabilidad; Políticas ambientales y sustentabilidad; Esfuerzo pesquero y sustentabilidad. El III Simposio cumplió, así, con el objetivo de acercar a los historiadores ambientales de América y los que se dedican a la historia ambiental de una de sus antiguas metrópolis, en este caso España.

En cumplimiento de lo acordado en el Simposio de La Habana, los participantes en el III Simposio  se reunieron en asamblea general para debatir los estatutos de la SOLCHA, elaborados por miembros del Comité Gestor, constituirla formalmente y elegir la primera Junta Directiva. El equipo seleccionado para dirigir las tareas de organización de la nueva Sociedad quedó integrado por Guillermo Castro (Presidente), de Panamá; Micheline Cariño, de México; Claudia Leal, de Colombia; Regina Horta Duarte, de Brasil y Reinaldo Funes, de Cuba. Los objetivos fundamentales de esta sociedad son: fomentar la investigación, el intercambio de opiniones, la enseñanza y la divulgación del conocimiento científico referentes a la historia ambiental de América Latina y el Caribe desde una perspectiva interdisciplinaria; alentar la cooperación entre los interesados en esta perspectiva de estudiar el pasado y los contactos con organizaciones análogas en otras áreas geográficas; y contribuir a la creación de una lectura diversa y especializada a un tiempo del vínculo entre los problemas ambientales del pasado y el presente, que nos permita identificar acciones en favor de la construcción de sociedades más sustentables en América Latina y el Caribe.

Aunque la celebración de los Simposios se pueda señalar como el aspecto más destacado en la conformación de una comunidad de historiadores ambientales estudiosos de Latinoamérica y el Caribe, no han faltado avances en otras actividades vinculadas a estos esfuerzos. Entre estas podemos destacar la formación de redes nacionales, que nos muestra sus mejores resultados en el caso de Colombia; la impartición de cursos sobre historia ambiental Latinoamericana y Caribeña en diferentes países, como Brasil, México, Colombia y Cuba; la celebración de eventos regionales o temáticos; los nexos crecientes con activistas y profesionales de áreas afines como la ecología política o la geografía histórica, y el desarrollo de relaciones cada vez más estrechas con colegas de Europa y Norteamérica.

La etapa inicial del funcionamiento de SOLCHA podrá ser avaluada en la asamblea general que tendrá lugar en el marco del IV Simposio de Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña, que tendrá por sede a la Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil, los días 28 al 30 de mayo de 2008. Este período constituye una etapa de prueba, que permitirá introducir reformas en los estatutos. Para sus fines, la sociedad ha conformado una lista con más de 300 estudiosos de la historia ambiental de la región y mantiene contacto con sus similares en Norteamérica (ASEH) y Europa (ESEH).

El proceso de organización tiene un claro carácter abierto y participativo. La cooperación de aquellos colegas que llevan más tiempo en el camino de elaborar una historia ambiental latinoamericana y caribeña tiene tanta importancia para el futuro de nuestra Sociedad como el concurso de quienes se han incorporado más recientemente a esta tarea, o desean hacerlo en el futuro cercano, sumándose al creciente número de los que se interesan en conocer y dar a conocer mejor las interacciones entre la especie humana y sus entorno naturales a lo largo del tiempo, y las consecuencias que esas interacciones han tenido para las dos partes involucradas.

Ese conocimiento sólo es posible como resultado de una construcción colectiva, realizada con un auténtico enfoque interdisciplinario, que trascienda las separaciones ya tradicionales entre los campos de las ciencias naturales, las ciencias sociales y las Humanidades. Aspiramos, por lo mismo, a conformar una comunidad plural desde el punto de vista teórico y metodológico, que sirva de espacio de encuentro para la elaboración y la difusión de nuestros saberes, y para promover la incorporación de lo que cabe aprender de nuestras experiencias pasadas de relación con la naturaleza al diseño de esas relaciones en el presente y el futuro.

 



[1] En 1976 fue creada la ASEH (American Society for Environmental History) y en 1999 la ESEH (European Society for Environmental History).

[2] Un ejemplo es el empleo del calificativo “Historia de historias”, al que se refiere James O´Connor en “¿Qué es la Historia Ambiental? ¿Por qué la Historia Ambiental?”, de su Causas naturales. Ensayos de marxismo ecológico, Siglo XXI Editores, México D.F., 2001